A quien corresponda

Sí,
aún sentía amor por él,
pero ya no me sentía
su mujer.
Me lastimó tanto que lo único
que él lograba humedecer eran
mis ojos y ya no mi entrepierna.
Mi cuerpo empezó a rechazarlo
de una manera que nunca lo había hecho;
no volví a visualizarme con él ni tampoco volví a desearlo en
mi cama.
El amor no lo puedo borrar
de un día a otro,
pero sí pude borrar sus manos
de mi piel.

Esa parte de mí que se sentía suya,
ya está muerta.


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