Vicio

Y si no fue amor,
entonces fue vicio,
porque esa boca me ha hecho volver  
una y mil veces,  
como si estuviera atrapada  
en el hechizo de su sabor.  

Es que su piel conoce la mía,  
y sus ojos, mi alma.  
Cada caricia era un reencuentro,  
cada mirada, un abismo familiar.  
Pero lo sabemos,  
esto no era amor.  

Un amor no me 
habría soltado jamás.  
No me habría dejado ir  
a conocer otros labios,  
a tomar otras manos,  
a reír con otros humores,  
a perderme.  

No era amor.  
Solo fue un vicio,  
un deseo insaciable  
por esos labios  
que una y otra vez  
me hacían olvidar  
que el amor,  
el verdadero amor,  
no deja lugar para otros.

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