La hoguera
La luna observa el silencio de calma, mientras yo cuento las marcas en mi piel
y un frío amargo me recorre el alma.
Dices que no, que el rastro se ha borrado.
Pero en la carpeta de la traición, el tiempo se ha quedado congelado.
Me duele el labio, el cuerpo y la memoria,
me duele el pecho más que cualquier golpe,
por haberme entregado, torpe,
a quien escribe con miedo nuestra historia.
El sueño que era un fruto,
se deshizo en el eco de aquel grito,
un ciclo antiguo, un dolor maldito,
que hoy golpea contra el alma.
Te abrí la puerta que nadie cruzó
pero el reflejo al fin se terminó:
no eres hogar, eres una hoguera.
Ya no quiero sentir, quiero el olvido,
que el estómago arda y el pecho calle,
antes que el amor, en este valle,
me deje más rota y sin sentido.
2:26 Am
insomnio
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